Principio cinco

Estimular el aprendizaje

El conocimiento sobre un sistema es siempre parcial e incompleto, y los sistemas social-ecológicos no son la excepción. Por tanto, se deben apoyar los esfuerzos para mejorar la resiliencia de los sistemas social-ecológicos mediante el aprendizaje y experimentación continuos.

Mensajes clave

El aprendizaje y la experimentación a través de la gestión adaptativa y colaborativa es un mecanismo importante para desarrollar la resiliencia en los sistemas social-ecológicos. Esto garantiza que los diferentes tipos y fuentes de conocimientos sean apreciados y tenidos en cuenta al desarrollar soluciones, y da lugar a una mayor voluntad para experimentar y tomar riesgos.

La resiliencia consiste en lidiar con el cambio, en adaptarse y en transformarse como respuesta al cambio. Como los sistemas social-ecológicos están siempre en desarrollo, hay una necesidad constante de revisar los conocimientos existentes para permitir adaptarse al cambio, y los enfoques a la gestión. La gestión adaptativa, la co-gestión adaptativa y la gobernanza adaptativa se centran en el aprendizaje como parte integral de la toma de decisiones, y basan sus estrategias en el hecho de que los conocimientos son incompletos y de que la incertidumbre, el cambio y lo inesperado juegan un papel importante en la gestión de los sistemas social-ecológicos.

En la gestión adaptativa, expresar con claridad, ensayar y evaluar las hipótesis alternativas sobre cómo funciona el sistema son tareas cruciales. La gestión adaptativa consiste por tanto en aprender haciendo, probando enfoques a la gestión alternativos. La gestión co-adaptativa también se centra en el aprendizaje a través de la práctica, pero pone un énfasis más explícito en el intercambio de conocimientos entre diferentes actores, a menudo entre comunidades y tomadores de decisiones. La gobernanza adaptativa se centra en estimular el aprendizaje a través del intercambio de conocimientos entre diferentes escalas, con el fin de tender un puente entre varias organizaciones e instituciones. Este enfoque al aprendizaje cross-scale (a distintas escalas) es perseguido con el fin de desarrollar nuevas normas sociales y nueva cooperación.

Aunque las agencias especializadas y los científicos a menudo llevan a cabo seguimientos y experimentación, y así aprenden durante el proceso, hay un creciente reconocimiento de la importancia de una participación más amplia para poder estimular el aprendizaje entre diferentes grupos de la sociedad. Unos procesos más colaborativos también pueden ayudar a hacer más explícitos los valores de los diferentes servicios ecosistémicos. Uno de los ejemplos mejor conocidos de esto es Kristiandstad Vattenrike, una zona de humedal en el sur de Suecia. Las crecientes presiones del desarrollo llevaron a una creciente degradación de lo que se consideraba una gran área de ciénagas anegadas de bajo valor. Sin embargo, gracias a un proceso amplio y colaborativo que incluía a habitantes locales y a políticos, la percepción de los humedales cambió, y ahora es considerado como una zona de alto valor para una gran variedad de usos, incluyendo la recreación.

De manera parecida, en la Gran Barrera de C de Australia, un cambio de  percepción de los políticos y del público, que pasaron de considerar los arrecifes como vírgenes a reconocer que están severamente amenazados, abrió el camino para una mayor protección del arrecife y de sus servicios ecosistémicos asociados. Ambos cambios de percepción ocurrieron a través de procesos de aprendizaje colaborativo.

¿Cómo podemos fomentar el aprendizaje?

Existe un solapamiento de directrices sobre cómo promover el aprendizaje para obtener resultados resilientes. Los más importantes incluyen:

  • Apoyar el seguimiento a largo plazo de los componentes sociales y ecológicos.
  • Proporcionar oportunidades para la interacción que permitan una involucración prolongada entre los participantes.
  • Involucrar a una variedad de participantes.
  • Establecer un contexto social apropiado para el intercambio de conocimientos.
  • Asegurar que haya suficientes recursos para posibilitar que tengan lugar los procesos de aprendizaje.
  • Posibilitar a la gente establecer contactos y crear comunidades de práctica.

El diseño del proceso de aprendizaje es crucial. Es por ello por lo que es esencial tener en cuenta las condiciones y los obstáculos que pueden hacer que el aprendizaje sea inefectivo. Un aprendizaje inadaptado o disfuncional puede dar lugar a estrategias y comportamientos que ponen en peligro la función de enteros sistemas social-ecológicos. Por ejemplo, las campañas sistemáticas anti-ambientales descritas en el libro Merchants of Doubt (2011), de Naomi Oreskes y Erik Conway, tienen como intención minar deliberadamente las ciencias ambientales, resaltando la incertidumbre y fabricando un “debate”. Las dinámicas del poder también pueden influir en cómo tiene lugar el aprendizaje. Hay numerosos ejemplos de cómo el conocimiento científico es priorizado para el aprendizaje y la gestión por encima de otros sistemas de conocimiento, sobre todo ignorando los conocimientos tradicionales o locales. Un ejemplo icónico fue el colapso de la pesquería de bacalao de Canadá, donde los pescadores locales plantearon preocupaciones sobre las existencias de bacalao, pero estas preocupaciones fueron ignoradas.