Principio tres

Gestionar las variables y retroalimentaciones lentas

A menudo los sistemas social-ecológicos pueden ser “configurados” de varias formas diferentes. En otras palabras, hay muchas maneras en las que todas las variables de un sistema pueden estar conectadas e interactuar entre ellas, y estas configuraciones diferentes proporcionan servicios ecosistémicos diferentes.

Mensajes clave

En un mundo rápidamente cambiante, la gestión de las variables y retroalimentaciones lentas es a menudo crucial para mantener a los sistemas social-ecológicos “configurados” y funcionando de maneras que produzcan servicios ecosistémicos esenciales. Si estos sistemas cambian a una configuración o régimen diferente, puede ser extremadamente difícil de revertir.

Imaginemos un ecosistema como podría ser un lago de agua dulce que nos proporciona agua potable fácilmente accesible. La calidad de esta agua está ligada a variables que cambian lentamente, como la concentración de fósforo en el sedimento, que a su vez está ligada a los fertilizantes vertidos al lago. En la esfera social, los sistemas legales, los valores y las tradiciones también pueden ser variables lentas importantes. Pueden afectar a los servicios ecosistémicos existentes, por ejemplo, a través de las prácticas agrícolas, tales como cuánto fertilizante es usado y cuándo es usado en los campos que rodean a un lago.

Las retroalimentaciones (feedbacks) son “conectores” en los dos sentidos, entre variables que pueden reforzar (retroalimentación positiva) o amortiguar (retroalimentación negativa) el cambio. Un ejemplo de retroalimentación reforzadora son las hierbas introducidas en Hawái que provocan incendios, que promueven más todavía el crecimiento de estas hierbas y que reducen el crecimiento de las especies nativas de matorral. Esto se convierte en un ciclo y en una retroalimentación auto-reforzadora. Un ejemplo de retroalimentación amortiguadora son las sanciones o castigos formales o informales que ocurren cuando alguien infringe una regla. Un castigo apropiado puede evitar más malas conductas y disuadir a otras personas de llevar a cabo malas conductas en el futuro.

¿Cómo pueden las variables y retroalimentaciones lentas potenciar la resiliencia?

Los sistemas social-ecológicos son sistemas adaptativos complejos, o sistemas auto-organizativos que pueden amoldarse y reorganizarse en respuesta a las perturbaciones y al cambio, como por ejemplo a las inundaciones o a la migración de gente a las zonas urbanas. En la mayoría de casos, las retroalimentaciones amortiguadoras ayudan a contrarrestar las perturbaciones y los cambios, de manera que el sistema se recupera y sigue funcionando de la misma forma, produciendo el mismo conjunto de servicios ecosistémicos.

Un ejemplo de esto es el cambio de aguas transparentes a aguas dominadas por algas en lagos poco profundos. Los lagos poco profundos de aguas transparentes suelen tener muchas plantas con raíz que crecen en el suelo del lago. Estas plantas absorben el fósforo y el nitrógeno de la escorrentía procedente de la expansión agrícola y urbanística en la cuenca circundante y ayudan a mantener limpia el agua. En otras palabras, proporcionan una retroalimentación amortiguadora que contrarresta los efectos de la contaminación por nutrientes. No obstante, existe un límite a la cantidad de perturbaciones o de cambios a los que puede ser expuesto un sistema sin que las retroalimentaciones amortiguadoras se saturen. Si ocurre esto, se pueden romper algunas retroalimentaciones del sistema, y pueden formarse nuevas conexiones de retroalimentaciones. El sistema puede entonces configurarse de una manera diferente, y producir un conjunto diferente de servicios ecosistémicos. En el caso del lago, la creciente actividad agrícola en el área circundante podría resultar en unos niveles de fósforo y nitrógeno (variable lenta) que finalmente excedan la capacidad de absorción de las plantas. Una vez que se sobrepase este umbral los nutrientes excedentes en el agua dan lugar a un incremento de algas flotantes libres. Las algas a su vez reducen la penetración de luz, lo que gradualmente da lugar a la muerte de la vegetación con raíz y a la pérdida de las retroalimentaciones amortiguadoras que estas proporcionan. La restauración hacia un régimen de agua transparente normalmente requiere la retirada manual de algas repetidamente, y la reducción de los aportes de nutrientes a un nivel mucho menor del que había antes de que ocurriera el cambio. Sólo entonces las plantas con raíz podrán restablecerse y ayudar a recrear un régimen de aguas transparentes.

¿Cómo podemos gestionar las variables y retroalimentaciones lentas?

El principal reto al gestionar las variables y retroalimentaciones lentas es identificar las variables y retroalimentaciones lentas que mantienen los regímenes social-ecológicos que producen los servicios ecosistémicos deseados, e identificar dónde están los umbrales críticos que podrían dar lugar a una reconfiguración del sistema. Una vez conocido esto, se pueden aplicar las siguientes directrices, aunque sea de manera tentativa: Fortalecer las retroalimentaciones que mantienen los regímenes deseables. Por ejemplo, los arrecifes de coral duro proporcionan servicios ecosistémicos como las pesquerías y el ecoturismo, pero el estrés causado por el cambio climático y la pesca pueden causar que el sistema cambie a un régimen dominado por las algas. La resiliencia del régimen de coral duro puede ser potenciado promoviendo la abundancia de herbívoros, tales como los escaros, que pastan las algas y por tanto proporcionan una retroalimentación amortiguadora. Las estructuras de gobernanza que evitan la sobrepesca y protegen a aquellos que usan los arrecifes también pueden crear retroalimentaciones amortiguadoras que ayudan a mantener el régimen de coral duro. Evitar las acciones que ocultan las retroalimentaciones. Algunas actividades y subsidios pueden enmascarar o distorsionar las retroalimentaciones amortiguadoras. En la industria pesquera, la mayoría de organizaciones están legalmente restringidas a una localización geográfica definida. Esto significa que tienen un incentivo para no sobrepescar, ya que esto minaría sus opciones de subsistencia a largo plazo. Sin embargo, los “bandidos itinerantes” marinos, las embarcaciones pesqueras ilegales no registradas que se mueven alrededor del mundo y agotan las pesquerías locales, debilitan a las instituciones locales, ya que no tienen ningún incentivo para garantizar la sostenibilidad de las pesquerías en lugares concretos. En otras palabras, esquivan las retroalimentaciones entre las existencias de peces y las capturas de pescado al moverse continuamente a lo largo del mundo. Monitorear las variables lentas importantes. Esto es crucial para detectar los cambios lentos que podrían causar que el sistema cruce un umbral y se reorganice en un sistema diferente. Sin embargo, las limitaciones financieras están causando que los programas de seguimiento en todo el mundo sean recortados. Entender el papel de las variables y retroalimentaciones lentas puede ayudar a los gestores a reconocer que las inversiones en los programas de seguimiento que se centran las variables que subyacen el funcionamiento del sistema pueden ser muy rentables. Establecer estructuras de gobernanza que puedan responder a la información del seguimiento. Los conocimientos y la información del seguimiento no son suficientes para evitar cambios de régimen que puedan ser una amenaza para los servicios ecosistémicos. El establecimiento de estructuras de gobernanza que puedan responder eficazmente a la información del seguimiento es igualmente crítico. Un ejemplo innovador es el enfoque aplicado en el Parque Nacional Kruger en Sudáfrica. Su sistema llamado “umbrales potencialmente preocupantes” está basado en conocimientos constantemente actualizados sobre indicadores ambientales clave. Si el seguimiento indica que se ha alcanzado o está a punto de alcanzarse un umbral crítico, se desencadena una reunión formal en la que se requiere que sea tomada una decisión sobre si tomar acciones correctivas o ajustar el presunto umbral a un nuevo nivel.