Introducción

En las últimas décadas, pocos conceptos han adquirido tanto protagonismo como la resiliencia, la capacidad de un sistema de responder a los cambios y de seguir desarrollándose. Ha habido una explosión de investigaciones sobre las maneras de promover o debilitar la resiliencia de varios sistemas, ya sea un paisaje, una zona costera o una ciudad. Sin embargo, la multitud de factores propuestos para promover la resiliencia ha dado lugar a un entendimiento algo disperso y fragmentado de lo que es crítico para crear resiliencia y de cómo estos factores pueden ser llevados a la práctica.

Applying resilience

El enfoque de resiliencia hacia la sostenibilidad se centra en cómo desarrollar la habilidad para lidiar con los cambios inesperados. Este enfoque va más allá de considerar a las personas como causantes externos de las dinámicas de los ecosistemas. Más bien estudia cómo formamos parte e interaccionamos con la biosfera – la esfera de aire, agua y tierra que rodea al planeta y en la que se encuentran todas las formas de vida. Una de las principales maneras en las que la gente depende de la biosfera e interacciona con ella es a través del uso de los diferentes servicios ecosistémicos, tales como el agua que usamos para cocinar y beber, los cultivos que producimos para alimentarnos, la regulación del clima y nuestros vínculos espirituales o culturales con los ecosistemas.

La gente también modifica la biosfera en un sinnúmero de maneras a través de actividades tales como la agricultura y la construcción de carreteras y ciudades. El enfoque de pensamiento resiliente trata de investigar cómo estos sistemas de personas y naturaleza que interaccionan –o sistemas social-ecológicos – pueden ser manejados de la mejor forma posible para garantizar un suministro sostenible y resiliente de los servicios ecosistémicos de los que depende la humanidad.

Esta publicación es un resumen divulgativo del libro “Principles for Building Resilience: Sustaining Ecosystem Services in Social-Ecological Systems”, publicado por Cambridge University Press (2014). Este libro, a su vez, desarrolla el extenso análisis “Towards principles for enhancing the resilience of ecosystem services”, publicado en la revista Annual Reviews of Environment and Resources (2012). Ambas publicaciones analizan y evalúan los distintos factores sociales y ecológicos que han sido propuestos para realzar la resiliencia de los sistemas social-ecológicos y de los servicios ecosistémicos que producen. Presentan un conjunto de siete principios que son considerados cruciales para desarrollar la resiliencia en los sistemas social-ecológicos y analizan cómo estos principios pueden ser aplicados en la práctica. Los siete principios son: 1) mantener la diversidad y la redundancia, 2) gestionar la conectividad, 3) gestionar las variables y retroalimentaciones lentas, 4) fomentar el pensamiento sistémico adaptativo complejo, 5) estimular el aprendizaje, 6) ampliar la participación, y 7) promover los sistemas de gobernanza policéntricos.

En las páginas siguientes, se presenta cada principio junto con un ejemplo de cómo ha sido puesto en práctica. Evidentemente no existen panaceas para desarrollar la resiliencia. De hecho, todos los principios presentados aquí requieren entender los matices de cómo, dónde y cuándo ponerlos en práctica, y cómo los distintos principios interaccionan y dependen unos de otros. Antes de poner en práctica cualquiera de los principios, es fundamental tener en cuenta de qué se quiere desarrollar la resiliencia, y hacia qué (p.ej. incendios, inundaciones, urbanización). El hecho de simplemente realzar la resiliencia de los servicios ecosistémicos existentes en un paisaje puede atrincherar y agravar  las desigualdades, tales como cuando las comunidades urbanas pobres sufren los efectos de las inundaciones causadas por las actividades agrícolas o forestales en las tierras privadas río arriba. Existen importantes trade-offs o concesiones de coste-beneficio entre los distintos servicios ecosistémicos (p. ej. producción agrícola y biodiversidad), y no es posible realzar la resiliencia de todos los servicios ecosistémicos simultáneamente. Teniendo en cuenta estas advertencias, los siete principios proporcionan una guía sobre las oportunidades clave para intervenir y trabajar con los sistemas social-ecológicos, para garantizar que permanezcan resilientes y capaces de proporcionar los servicios ecosistémicos necesarios para mantener y soportar el bienestar de las personas en un mundo rápidamente cambiante y cada vez más lleno de gente.