Principio uno

Mantener la diversidad y la redundancia

En un sistema social-ecológico, los componentes tales como las especies, los tipos de paisaje, los sistemas de conocimiento, los actores, los grupos culturales o las instituciones proporcionan distintas opciones para dar respuesta a los cambios y para lidiar con la incertidumbre y con lo inesperado.

Mensajes clave

Los sistemas con muchos  componentes diferentes (p. ej. especies, actores o fuentes de conocimiento) son generalmente más resilientes que los sistemas con pocos componentes. La redundancia proporciona un “seguro” en el sistema, al permitir a algunos componentes compensar la pérdida o el fracaso de otros. La redundancia es todavía más valiosa si además los componentes que proporcionan la redundancia reaccionan de manera diferente a los cambios y a los disturbios (diversidad de respuesta).

A menudo los pequeños agricultores siembran varios cultivos diferentes para que el fracaso de cualquiera de estos cultivos no tenga impactos catastróficos sobre las provisiones de alimentos. Del mismo modo, los sistemas de cosecha de recursos naturales que fijan como objetivo varias especies diferentes son más resilientes que los sistemas que fijan como objetivo una sola especie. Existen pruebas de otras áreas de estudio que indican que los sistemas con varios componentes diferentes son generalmente más resilientes que los sistemas con pocos componentes. La redundancia funcional, o la presencia de múltiples componentes que son capaces de llevar a cabo la misma función, pueden proporcionar un “seguro” dentro de un sistema, permitiendo a algunos componentes compensar la pérdida o el fracaso de otros. En resumen, la redundancia es expresada en el dicho “no te lo juegues todo a una sola carta”.

La redundancia es aún más valiosa si además los componentes que la proporcionan reaccionan de manera diferente a los cambios y a las perturbaciones. Esto es a lo que llamamos diversidad de respuesta (las diferencias de tamaño o de escala de los componentes que realizan una función en particular les proporcionan distintas fortalezas y debilidades, de modo que es improbable que una perturbación en particular presente los mismos riesgos para todos los componentes a la vez). Por ejemplo, la dispersión de semillas en los bosques de Uganda es llevada a cabo por una variedad de mamíferos de diferentes tamaños, desde ratones hasta chimpancés. Mientras que los mamíferos pequeños son afectados negativamente por las perturbaciones locales, los mamíferos más grandes y móviles no, de modo que pueden mantener su función como dispersores de semillas.

Dentro de un sistema de gobernanza, una variedad de formas organizativas, tales como departamentos gubernamentales, ONG y grupos comunitarios, pueden coincidir en sus funciones y proporcionar una diversidad de respuesta, ya que las organizaciones con diferentes tamaños, culturas, mecanismos de financiación y estructuras internas probablemente respondan de manera diferente a los cambios económicos y políticos. Los grupos diversos de actores con roles diferentes son críticos para la resiliencia de los sistemas social-ecológicos, ya que proporcionan funciones coincidentes con fortalezas distintas. En una comunidad bien conectada, donde las funciones se superponen y donde hay redundancia, puede florecer la creatividad y la adaptabilidad.

La diversidad de usuarios y de gerentes también puede salvaguardar el uso sostenible de un recurso. Por ejemplo, en las comunidades pesqueras, que haya gente de diferentes edades, géneros y medios económicos puede favorecer que haya distintos métodos de pesca y tipos de herramientas. Esta diversidad mejora la habilidad de la comunidad entera de detectar y entender los cambios ecológicos, ya que cada usuario tiene una perspectiva sobre una parte diferente del sistema.

Las inversiones en diversidad y redundancia pueden potenciar la resiliencia de los medios de vida de la gente, ya que permite a la gente amoldarse en respuesta a los cambios en los mercados o en el medio ambiente. Por ejemplo, un número importante de ganaderos en las partes más áridas de Sudáfrica y Namibia han pasado de la ganadería al ecoturismo de naturaleza en respuesta a la creciente preferencia de los mercados por los servicios ecosistémicos culturales. Es más fácil para los ganaderos hacer este cambio si la biodiversidad natural en sus granjas está relativamente intacta.

¿Cómo podemos mantener la diversidad y la redundancia?

La gestión puede y debería reconocer e incorporar el valor de la diversidad y la redundancia en la gestión de los sistemas social-ecológicos para crear resiliencia. Esto se puede conseguir si se presta atención a los siguientes aspectos:

Conservar y valorar la redundancia. La redundancia rara vez es conservada o gestionada, pero para proporcionar resiliencia es tan importante como la diversidad. Se debería prestar especial atención a las funciones o servicios importantes que tienen baja redundancia, tales como aquellos controlados por especies o actores clave. En algunos casos podría ser posible aumentar la redundancia asociadas con estas funciones.

Mantener la diversidad ecológica. La diversidad es fundamental para los servicios ecosistémicos tales como la polinización, el control de plagas, el ciclado de nutrientes y la asimilación de residuos. Además, la biodiversidad natural puede mejorar la resiliencia de estos servicios al proporcionar un depósito de redundancia y de diversidad de respuesta, y al reducir la dependencia de los sistemas agrícolas de los aportes externos de pienso, fertilizantes y pesticidas. Las estrategias para mantener o mejorar la diversidad ecológica incluyen: mantener la complejidad estructural de los paisajes, establecer zonas de amortiguación alrededor de las áreas sensibles, crear corredores para la conectividad y controlar las especies invasivas demasiado abundantes. En un contexto urbano, la “infraestructura verde” en forma de redes de espacios verdes abiertos puede ser una manera más resiliente de proporcionar servicios ecosistémicos tales como la gestión del agua de lluvia, comparado con la “infraestructura gris”, como pueden ser las tuberías de hormigón.

Desarrollar la diversidad y redundancia en los sistemas de gobernanza. Las organizaciones deben reconocer e incorporar de manera mejor el valor de las distintas fuentes de conocimiento. Siempre y cuando esto esté en equilibrio con los costes y el riesgo de que haya intereses incompatibles, la diversidad de perspectivas puede mejorar la resolución de problemas y ayudar en el aprendizaje y en la innovación. Esto puede permitir una recuperación más rápida después de una perturbación.

Centrarse menos en la eficiencia máxima, aunque sea más costoso. El pensamiento económico tradicional promueve la eficiencia máxima, mientras que el pensamiento resiliente fomenta las políticas que pueden lidiar mejor con los impactos ecológicos, de mercado o los relacionados con conflictos. Los programas de desarrollo alternativos pueden ser guiados por principios de disparidad y diversidad de respuesta. Por ejemplo, en las comunidades agrícolas las opciones de sustento que son diferentes a la agricultura, tales como las actividades relacionadas con el turismo, en lugar de tipos de agricultura alternativos, proporcionan una mayor diversidad de respuesta, y por tanto, resiliencia a los impactos. Se pueden crear incentivos específicos para fomentar esta diversificación a nivel individual del agricultor.