Nueva gestión fluvial para la Cuenca del Río Tisa

La evolución de los paradigmas de gestión en la Cuenca del Río Tisa, en Europa, es un ejemplo de cómo el pensamiento CAS ha respaldado los cambios en el enfoque a la gestión fluvial.

With a mountainous catchment and broad, flat floodplain, the Tisza is vulnerable to water level fluctuations

J. Sendzimir

Con su cuenca hidrográfica montañosa y su llanura aluvial plana, el Tisa es vulnerable a algunas de las fluctuaciones en el nivel de agua más extremas de Europa, intensificadas por un sistema de diques y de canales de drenaje para la industria y la agricultura. Las inundaciones, las modificaciones en el paisaje y la pérdida de biodiversidad alcanzaron niveles críticos a finales de la década de 1990, lo que instigó la formación de una “red en la sombra” de científicos y activistas locales y su involucración en diálogos sobre una gestión fluvial alternativa. Esta red usó ciencia participativa para desarrollar una comprensión CAS que reconocía los elementos impulsores a diferentes escalas (cross-scale), la incertidumbre y la importancia de incorporar múltiples puntos de vista a las prácticas de gestión fluvial. Mediante el uso de herramientas participativas de modelaje de la dinámica de sistemas, esta red en la sombra intentó entender los factores necesarios para transformar el enfoque histórico de la gestión fluvial, pasando de un enfoque en el transporte de materiales y la mitigación de inundaciones, al mantenimiento de la biodiversidad y las prácticas de gestión del territorio sostenibles. De este modo, un foro participativo fue clave para el desarrollo de una visión del mundo CAS compartida, y fomentó la experimentación en las políticas del agua. Sin embargo, a pesar de la adopción del enfoque CAS por la red en la sombra, solo ha habido un cambio efímero en las políticas, resaltando los obstáculos a la aplicación del pensamiento CAS cuando se detiene la implementación de políticas. Por tanto, aunque el enfoque CAS haya ayudado a construir una comprensión compartida y a crear un capital social, todavía debe dar lugar a cambios en la gestión del sistema del Río Tisa.